20 de agosto de 2013

CHANEL, PERLAS Y D. PERIGNON

Con esta publicación, me gustaría romper una lanza en favor de uno de los complementos más usados por nosotras y que últimamente brilla por su ausencia, las perlas. Y es que las mujeres usamos las perlas desde tiempos inmemoriables. Ya Cleopatra usaba magníficos collares.
 



Para nosotras, para el día a día cualquier tipo de perla nos pueden servir, simuladas (pero con gusto por favor), y como no, las reales (cultivadas o salvajes) para la que se lo pueda permitir en estos tiempos. Soy “observadora” frecuente de la vitrina de las perlas en las joyerías y últimamente el precio ha bajado bastante, supongo que será por la ley de la oferta y la demanda (muchas perlas para vender y pocos bolsillos dispuestos a comprar).
 
Un collar de perlas da elegancia y distinción, y por qué no decirlo...hasta cierto punto de sensualidad.

A mí me encanta combinarlo con vaqueros y camisa, pero también con jerseys de cuello alto. El collar realza el jersey, y el jersey realza el collar.
 
 

En resumen, las perlas ligan con cualquier tipo de ropa.

Las perlas no conocen edades. Son tan aptas para las de 25, como para las de 75. Eso sí, cada edad tiene su perla. Quiero decir, que yo no me pondría el típico collar de oro con perlas “blancas”, pero me pondría un collar de perlas negras, acompañando a un vestido negro. Si a este conjunto le añadimos unos labios rojo Chanel, el resultado es insuperable.

Los collares de perlas te permiten ciertos movimientos que en según que situaciones son mucho mejores que las palabras, es similar al lenguaje de los abanicos, pero con perlas.
 
Por último, para no dejar nada en el tintero y para hablaros sin tapujos, deciros que los collares de perlas son unos estupendos aliados, en los juegos de pasión. Aunque creo que no estoy descubriendo nada a nadie.

 
Raquel

 

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